Los 3 Pilares de la Educación Consciente

Existen 3 pilares básicos y fundamentales en la educación consciente. Conociéndolos bien y sobretodo llevándolos a la práctica podemos abordar cualquier situación en el plano educativo. Estos pilares son:

  • El Amor.
  • La Coherencia.
  • Los límites.

Visto así parece sencillo ¿verdad? Todos pensamos que amamos a nuestros hijos/as más que a nada en el Mundo (y no lo dudo), que somos personas completamente coherentes y por supuesto que somos capaces de marcar límites.

Pero al desgranar cada uno de estos aspectos veremos que cuando actuamos no siempre es desde el Amor, ni somos tan coherentes y muchísimo menos somos capaces de marcar esos límites. 

Vamos a ello…

  • El Amor como base en la Educación Consciente

El Amor no solo es la base de la educación, es la base de la Vida misma, absolutamente todo se mueve por Amor. Es sin duda la mayor energía creadora y motivadora.

Centrándonos en el ámbito educativo, una de las necesidades básicas del Niño/a además del alimento y del cuidado, es el Amor. Ese afecto es lo que le va a permitir desarrollarse de una manera sana a nivel emocional y a nivel social.

Pero hay que tener cuidado, porque hoy en día muchos padres y educadores confunden el término “Amar” con el de “consentir”. Amplío al término educadores, refiriéndome no solo a los padres, ya que debo incluir a aquellas personas que se hacen cargo del cuidado y la educación de los niños/as cuando sus padres están trabajando, como por ejemplo los abuelos, que cada vez son más los que ejercen este papel.

¿Y cómo saber si estamos amando o consintiendo a nuestros hijos/as?

La respuesta es sencilla, aunque quizá realizar este proceso no tanto.

Mira dentro de ti, observa que te motiva a actuar de esa manera y contesta: ¿Actúas desde el Amor incondicional a tu hijo, pensando solo en su bienestar, o actúas desde el miedo?

Miedo a que te quiera menos; a perderle si no haces lo que él quiere; a no parecer un “padre o una madre guay”. Miedo a tener menos tiempo para ti, por ejemplo, si le permites que esté toda la tarde con la Tablet mientras tú estás a tus cosas. Miedo a enfrentarte a una rabieta y un sinfín de miedos más.

¿Dónde queda el Amor en esta manera de actuar?

Y otra pregunta más ¿Seguro que te gusta consentirle o es mucho más cómodo que tener que enfrentarte al reto de la educación?

Un padre o una madre que actúa desde el Amor piensa que es mejor para su hijo/a, no que es lo mejor para él. Si cree que consintiéndole va a conseguir que le quiera más, está confundido.

Puedes dar muchísimo, pero muchísimo Amor a tu hijo/a. Tratarle con todo el cariño y el respeto del mundo, atenderle, cuidarle, mimarle, que sienta tu protección, tu atención, es más, no es que puedas, es que debes hacerlo, ese es tu papel, Amar a tu hijo. Pero Amar, no consentir, y mucho menos huir de tus propias obligaciones como padre, que no solo consisten en alimentar y atender a tus hijos/as, sino en EDUCAR.

Hace años leí un término de Educación que creo que engloba toda la esencia de lo que intento transmitir. Me encantaría citar al autor, pero no recuerdo quién es, aun así, me gustaría compartirla contigo: “Educar es acompañar y orientar al niño/a para que  saque lo mejor de sí mismo”. Me parece un término precioso, eso sí es Amor.

Cuando tu único objetivo es que sea feliz, pero Feliz de verdad, con mayúsculas, tu hijo/a podrá sacar lo mejor de sí mismo, porque verá lo mejor de ti. Desde luego que no todo el trabajo será tuyo, tú sentarás las bases y después serán ellos quienes decidan cómo vivir su vida, pero sin duda, con unos cimientos bien asentados será mucho más sencillo.

Quizá así planteado todo se ve muy bonito e ilusorio. Lo cierto es que en todo proceso educativo intervienen muchos factores y uno muy importante es cómo se encuentra el educador en cada momento. No todos los días tenemos la misma paciencia, ni todos los días los niños están igual de receptivos.

Lo importante es no auto-flagelarse e intentar hacerlo lo mejor posible, y sobre todo, si llegamos a perder la calma en algún momento ser capaces de pedir perdón por ello, perdón de corazón. La humildad es una gran virtud para mostrar a nuestros hijos/as.

  • La Coherencia. Educamos por lo que somos y por lo que decimos

Cuando hablo de Coherencia me refiero a varios aspectos:

Por un lado está el “Educamos por lo que somos”. Había escuchado muchas veces esta frase y ella me llevó a mi proceso de reeducación. Creo que no hay otra manera para que tus hijos consigan ser su mejor manifestación, que el hecho de que tú mismo lo seas.

Cada uno de los pasos que des en la vida, cada uno de tus actos, de tus palabras, de tus gestos, ellos los van a absorber y los van a imitar. La imitación es uno de los principales mecanismos de aprendizaje y a quien más observan y por tanto más imitan es a las personas que están más cerca de ellos, sus padres y educadores.

Por otra parte “Educamos por lo que decimos”. La frase completa real es “Educamos por lo que somos, no por lo que decimos”, pero lo cierto es que yo no estoy muy de acuerdo con esta segunda parte.

Creo que la palabra es fundamental en la educación y que debe ser tan coherente como los hechos. Si tú prometes a tu hijo/a un premio si realiza una tarea, has de cumplir; si le adviertes que si sigue con un comportamiento determinado perderá algo, tendrás que cumplir; y si le dices eso que tantas veces he escuchado: “si te sigues portando así va a venir un policía y te va a reñir”. Más vale que tengas un policía conocido cerca para que puedas cumplir con tu palabra, en el caso de que sea necesario. 

Esto que quiere decir: que no inventes absurdeces para asustar al niño/a cuando no tenga el comportamiento que tú esperas. En primer lugar porque pierdes credibilidad, y en segundo lugar porque da un rol a una profesión que nada tiene ver con la realidad.

La coherencia en la palabra es vital para la educación y me consta, que es de las cosas que más cuesta a los padres y educadores.

La clave es muy simple, antes de hablar piensa. Tómate una décima de segundo, plantéate si vas a poder cumplir lo que indiques y procura usar refuerzo positivo para lograr las cosas en vez de castigos, pero si es inevitable, que sea un castigo coherente.

Una vez escuché a un padre que decía a su hijo “Y estás castigado con todo, hasta que yo lo diga”, eso abarcaba mucho: ni tele,  ni jugar, ni comer chuches…ni respirar???? Y encima por un tiempo indeterminado. Algo imposible de cumplir ¿Cuánto duró el castigo? unas horas ¿Y qué función cumplió dicho castigo? Ninguna… bueno sí, el niño comprobó que podía torear a su padre.

  • Los Límites con coherencia, garantizan la libertad

Hoy en día está muy de moda en las nuevas tendencias educativas el “libre albedrío” del niño como base de una educación integral y acorde a la propia naturaleza del mismo. Aunque creo en el libre albedrío, no solo del niño, sino de todas las personas, también creo que el niño necesita límites, muy claros, que le garanticen seguridad, estabilidad y además propicien el aprendizaje.

Muy en contra de lo que se piensa, marcar límites coherentes, le ayuda a desarrollar su autonomía y la confianza en sí mismo. Pero cómo puedes ver, he vuelto a incluir la palabra coherente. No puedes marcar un día unos límites, al día siguiente rebasarlos y dos días después quitarlos por completo ¡Coherencia, por favor!

Además, estos límites deben ser marcados con respeto y empatía. A veces es necesario ponerse firme, no digo que no, pero que el tono habitual diste mucho del autoritarismo y el “Esto se hace así porque lo digo yo”.

Puede ser incluso interesante establecer límites abriendo el diálogo con el propio niño. Esto le ayudará a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y también a asumir la responsabilidad. Ojalá de pequeños hubiéramos aprendido a responsabilizarnos, en vez de culpar al Universo de todo lo que nos ocurre.

En relación con esto, te recomiendo el Podcast Por Tu Culpa, por Mi Culpa, por la Gran Culpa.

Así que ya sabes, si eres padre, madre o educador y quieres garantizar una Educación Consciente, quédate con estos 3 pilares: Amor, Coherencia y Límites.

Seguiremos profundizando en estos temas.

Un Fuerte Abrazo y Hasta Pronto.

El Secreto de Zoe

Gema Poveda Montes

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#Educación#Educación Consciente